Especial Día de la Mujer: Yasodhara.

-Yasodhara, por Manjit Singh (2011)-

Por motivo del Día Internacional de la Mujer, compartimos la biografía de una de las mujeres budistas más famosas de la historia: Yasodhara. En ésta ocasión de manos de Carlos J. de Pedro Jiménez, practicante budista, activista por los derechos del Tíbet, escritor, asistente personal de varios lamas, instructor de meditación tibetana y creador de sitios web ¨Sangha Virtual¨, ¨¡Libertad para el Tíbet!¨ y ¨Publicaciones Dharma Benza¨. De su libro ¨Firmamento de Virtud: biografías breves de algunos de los más grandes maestros y maestras budistas de la historia¨ , sacamos éste bello fragmento.

Yasodhara

Empezamos nuestro viaje con uno de los principales nombres en la historia de la vida del Buda. Porque Yasodhara es recordada hasta nuestros días como eso: un nombre, ni más ni menos. Una actriz secundaria con un papel muy breve, además. Es justo rescatarla de ese rincón oscuro y darle el lugar que merece en este noble firmamento.
Aunque ha pasado a la historia como Yasodhara, es probable que no fuese su nombre real. En el conjunto de las enseñanzas del Buda no se la menciona, pero sí hay un par de referencias a una tal Bhaddakaccana, madre de un niño llamado Rahula. Todo parece indicar que se trata de nuestra protagonista.
Nació el mismo día que el príncipe Siddhartha, hija de Dandapani y Amita, monarcas del reino de Koliya y vecinos de la familia Shakya , a la que pertenecía1 quien sería Buda. En realidad, eran primos. Amita era hermana de Sudhodana, padre del príncipe que tanta expectación había suscitado al haber venido al mundo rodeado de milagros y augurios. Ambos pertenecían a la misma estirpe —la dinastía Adicca—, una de las más antiguas y admiradas de toda la civilización india. Parece que los casamientos entre parientes estaban a la orden del día entre la realeza, máxime al darse la circunstancia de que shakyas y koliyas eran los únicos clanes reales en toda la región2.

Yasodhara era increíblemente bella, con un tono dorado en la piel y un cabello negro azulado que le llegaba hasta los pies. No le faltaban pretendientes, pero ella ya soñaba con conquistar al amor de su vida. Un amor secreto.
Cuando tenían dieciséis años, Sudhodana organizó una gran fiesta a la que invitó a todas las nobles casaderas de la región, incluidas, por supuesto, las que pertenecían a la familia de su hermana. De entre todas ellas, Siddhartha podría elegir a la que sería su esposa. Pero el príncipe no se decidía. Una y otra vez rondaba a las jóvenes, a quienes hacía regalos preciosos indiscriminadamente. Reyes y reinas empezaban a revolverse en sus tronos, preguntándose a qué venía tanto rodeo. Cada vez que se mencionaban las virtudes de esta o aquella muchacha, él les daba la razón, pero… no, esa tampoco sería la elegida. Cuando el rey empezaba a sentirse humillado en silencio, creyendo que la pomposa convocatoria no había servido para nada, apareció corriendo Yasodhara, que no había podido presentarse antes. Tan pronto como la vió, Siddhartha se levantó de su trono. Se dirigió hacia ella y tras ponerle el collar de perlas que él mismo llevaba, tomó su mano. La búsqueda había finalizado.

Todos quedaron embelesados ante una pareja tan increíblemente preciosa, excepto Dandapani. El padre de Yasodhara estaba al tanto de las profecías que anunciaron los oráculos cuando nació Siddhartha: Podría ser un gran emperador, pero a pesar de ser un kshatriya3, tal vez lo abandonase todo para dedicarse a la espiritualidad. No quería que su hija fuese la esposa de un yogui semi desnudo, así que decidió poner a prueba al joven en las nobles artes bélicas. Convocó a sus mejores jinetes, espadachines y arqueros, pero acabó dando su visto bueno al casamiento después de que Siddhartha los superase a todos con diferencia.

-Siddharta Gautama y Yasodhara en el día de su boda, ilustración india de autor/a desconocido/a.-

Lo que las dos familias no sabían es que, más allá de ser primos, Siddhartha y Yasodhara ya se conocían con anterioridad. Mucho, mucho tiempo atrás, cuando anduvo sobre el mundo el Buda Dipankara, el príncipe era un meditador errante llamado Sumedha, mientras que la novia era una noble de nombre Sumitra. Coincidieron en el momento en que Dipankara declaraba a Sumedha que, en el futuro, él también sería un buda al que llamarían Gotama. Al contemplar la escena, ella se cortó el pelo y expresó que, algún día, sería la consorte de aquel ser extraordinario.
Mantuvo su aspiración durante muchas vidas hasta que se hizo realidad, y durante muchas vidas más, fueron inseparables. Según los textos canónicos, ejerció como su esposa —y de nadie más— durante cien mil ciclos universales , logrando así que se acercara4 al nirvana en la mitad de tiempo que hubiese tardado en solitario.

Poco se sabe de su vida conyugal, salvo que estaban profundamente enamorados y engendraron, cuando tenían veintinueve años, a un niño que recibió el nombre de Rahula. Pero para entonces Siddhartha ya había percibido un cambio en su interior. Llevaba la vida que todo ser humano desearía tener pero… ¿eso era todo? ¿nacer para envejecer, enfermar y morir irremediablemente? Observando el mundo alrededor y consciente de que él tampoco se libraría del mismo destino, comprendió que su fortuna, su familia o su poder eran valiosos y apetecibles, sí, pero no procuraban una felicidad auténtica, libre del penoso vaivén del samsara. Una semana después de nacer el niño, pidió un favor a su fiel asistente Channa: Preparar dos caballos sin que nadie se enterase. Partirían de palacio de madrugada.

– Yasodhara, templo de Wat Pho, Bangkok, Tailandia-

Cuando despertó, Yasodhara echó en falta a su querido esposo. Al saber que Channa había regresado al amanecer con los dos animales, la ropa y las joyas de su esposo, además del largo cabello que se acababa de cortar, lloró desconsolada. Pero estaba tan unida a él que no sintió rencor alguno. Muy al contrario, reaccionó imitándole. Aun cuidando de su hijo, tomó una vida de austeridad. Se fue de casa. Cuando se enteró de que el yogui se vestía con una simple tela, ella hizo lo mismo. Si él comía una sola vez al día, así ayunaba también. Y aunque su suegro aseguró que ella y el bebé podían seguir viviendo con ellos como siempre, ya no había nada que hacer. Yasodhara se había convertido en una madre renunciante. Estamos hablando de uno de los momentos más controvertidos de la vida de Siddhartha. Han corrido ríos de tinta durante muchos siglos sobre cómo el príncipe fue un cobarde que abandonó a su familia a su suerte sin despedirse porque le interesaba más su búsqueda espiritual. A este respecto es importante tener en consideración varios puntos clave.

Por un lado es necesario comprender qué significa ser un buda y hasta qué punto su misión, al ser completada con éxito, ha beneficiado a incontables seres infinitamente más de lo que hubiera podido perjudicar a su familia. Estamos hablando de alguien que ha hecho realidad el eterno anhelo del ser humano por lograr la meta de las metas, la aspiración más profunda y elevada: La felicidad auténtica, completa y definitiva, muy por encima de cualquier elixir de la eterna juventud, cualquier piedra filosofal, o como se diría en terminología budista, cualquier “árbol que concede todos los deseos”, y no sólo eso, sino que explicó en detalle su descubrimiento.
Por el otro, resulta paradójico que quienes le acusan amargamente de ser un egoísta lo hagan sin molestarse en conocer, precisamente, cuáles fueron los sentimientos de su esposa y su hijo, dejando a un lado el hecho de que ellos se beneficiarían también a posteriori. No sólo no le acusaron, sino que le emularon con devoción alcanzando el mismo grado de realización que él. Desde nuestra perspectiva, es desconcertante que un padre y esposo desaparezca sin más del lecho conyugal para dedicarse al ascetismo —con éxito o sin él, se le reprocharía igualmente—, pero durante miles de años la cultura india no sólo no ha condenado el derecho de cada cual de entregarse a la religión apartándose de los quehaceres mundanos, sino que se aprecia como algo realmente admirable y digno de alabanza.

-Cartel de la película ¨Bimba Devi alias Yasodhara¨ (Sri Lanka, 2018). La figura de Yasodhara y su vida sigue siendo tema de interés en la actualidad.-

Siddhartha ya no volvería a su tierra, Kapilavastu, hasta varios años después, cuando ya era conocido como el Despierto, el glorioso conquistador que había trascendido las ataduras del mundo. Pero esta vez Yasodhara no se presentó. Lo que se lo impedía no era otra cosa que una desbordante devoción. En su lugar pidió al joven Rahula que fuese a su encuentro. No para reclamar su herencia, como tantas veces se ha dicho, sino para asegurarse de que recibía a su hijo y lo reconocía como tal . Mientras tanto,5 su madre esperó. —Quién soy yo para buscarle. Si he acumulado suficiente virtud, entonces el Señor se acercará a mí —pensó, cuando apareció su hijo acompañado del Bendecido.
Tan pronto estuvo en su presencia, corrió a tocar los pies del Buda con su cabeza. Él, por su parte, se deshizo en elogios ante los enormes esfuerzos y sacrificios que tan pacientemente había soportado. Cuando Sudhodana se sumó a los halagos y dijo a su célebre hijo que su esposa le había estado emulando, el Buda respondió:

No sólo en este último nacimiento, oh, Majestad, sino que también en el pasado me protegió y fue conmigo devota y fiel. Candakinnara Jataka.

En este mismo texto el Buda recordaría cómo, en una de esas vidas anteriores, ella se interpuso entre él y una flecha certera, sacrificándose para salvarle la vida. Es durante esta breve visita del Buda a su antiguo hogar que se atribuye a Yasodhara la autoría de un poema de alabanza, titulado El León entre los Hombres, en que relata a su hijo las cualidades magníficas de su padre, mientras contemplan su luminosa presencia desde un balcón del que había sido su palacio. Tras la visita del Bendecido a su tierra —como veremos más adelante— no pocos vecinos tomaron la ordenación como miembros de su sangha. Uno de los primeros fue Rahula y, días después, también su madre. Huelga decir que los logros espirituales de Yasodhara no eran los de una persona corriente: Al poco, entró en nirvana. Se le dio la responsabilidad de velar por los monjes que tuvieran el poder de recordar la totalidad de sus vidas, sin excepción6. Yasodhara no llegó a ver morir al Buda, puesto que, habiendo nacido ambos el mismo día, ella falleció a los setenta y ocho años y él a los ochenta. Ese último día se acercó a él para darle las gracias por todo, diciendo:
—Hoy voy a morir. Soy mi propio refugio7.

-Yasodhara como sramana (monja budista), ilustración de origen vietnamita-

Comentarios al texto:

1.Estos reinos estaban divididos por el río Rohini.

2. Aunque estemos en el contexto de la cultura india, estos hechos ocurrieron en lo que actualmente es el sur de Nepal.

3. La casta de los guerreros y los gobernantes, inmediatamente inferior a la casta de los brahmanes.

4. Un ciclo universal es el tiempo que tarda un universo en surgir, permanecer y extinguirse por completo hasta que aparece el universo siguiente.

5. Además, resulta absurdo que Yasodhara pudiese reclamar herencia alguna cuando sabía más que de sobra que su esposo había renunciado a todas sus posesiones y posición social.

6. Según los sutras —los discursos originales del Buda— muchos monjes tenían la capacidad de recordar cien mil eones de vidas en el pasado, pero sólo Yasodhara y tres más podían ver la totalidad de su existencia desde tiempo sin principio.

7. Los budistas toman refugio en las llamadas ‘Tres Joyas’: Buda, Dharma y Sangha. Cuando un ser muere por última vez y alcanza el nirvana final, se funden en uno y el refugio deja de ser algo externo para pasar a serlo uno mismo.

Mis agradecimientos a Carlos por permitirme compartir parte de su libro.

-Carlos J. de Pedro junto con Ven. Geshe Lobsang Dakpa, lama del monasterio Namgyal, India.-

Fuente: ¨Firmamento de Virtud. Biografías breves de algunos de los más grandes maestros y maestras budistas de la historia¨, Carlos J. de Pedro, Publicaciones Dharma Benza, 2020.

https://dharmabenza.wordpress.com/

https://sanghavirtual.wordpress.com/

https://libertadparatibet.wordpress.com/

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