La conducta consciente: La práctica de los cinco preceptos (3 de 5)

-Tangka del Buda Transcendental Amoghasiddhi, Tíbet Central, s.XII. Museo Metropolitano de Arte de Nueva York.-

Compartimos unos fragmentos del libro ¨Vipassana¨de Joseph Goldtein y Jack Kornfield sobre los Cinco Preceptos con una práctica semanal incluida. En éste tercer trozo, hablaremos del tercer precepto: Abstenerse de palabras deshonestas: hablar desde el corazón.

La conducta consciente: La práctica de los cinco preceptos (3 de 5)

El tercer precepto de la conducta consciente -que en el Noble Octuple Sendero se denomina el habla correcta o literalmente no mentir- consiste en abstenemos de las palabras falsas. Dicho de otro modo, sólo debemos decir aquello que sea verdadero y útil y tratar siempre de hablar de un modo inteligente, responsable y apropiado. El habla correcta nos plantea una cuestión crucial ya que exige de nosotros que seamos conscientes de la forma en que utilizamos la energía de las palabras.

Invertimos una enorme cantidad de tiempo hablando, analizando, discutiendo, planificando y chismorreando y la mayor parte de este tiempo no estamos atentos ni conscientes. Sin embargo, es posible utilizar la palabra para desarrollar nuestra atención. Podemos estar atentos a lo que hacemos mientras hablamos y tratar de ser conscientes de nuestras motivaciones y de cómo nos sentimos y, del mismo modo, también podemos estar atentos cuando escuchamos. Debemos tratar de ajustar nuestras palabras a la verdad o a lo que nos parezca más adecuado o más útil. De este modo, la práctica de la atención plena nos ayudará a descubrir el verdadero poder de la palabra.

-Estatua del monje itinerante japonés Kuya pronunciando el Nenbutsu, la repetición del nombre del Buda Amithaba, Japón, s.XIII.-

En cierta ocasión fue requerida la presencia de un maestro para que tratara de curar a un niño enfermo y el maestro se limitó a pronunciar una breve plegaria. Entre los presentes se hallaba una persona escéptica que manifestó abiertamente sus dudas con respecto a la eficacia de aquel sistema curativo tan poco ortodoxo. Entonces el maestro se giró hacia él y le espetó: «¡Tú no sabes nada sobre este asunto. Eres un auténtico ignorante!». La persona se enojó con esa respuesta y su rostro se congestionó por la ira y, cuando estaba a punto de responder, el maestro prosiguió: «Si unas pocas palabras tienen el poder de hacerte enfadar hasta ese punto ¿por qué no iban a tener otras palabras el poder de curar?». La palabra tiene un poder extraordinario y puede ser destructiva o esclarecedora, puede convertirse en una crítica mezquina o manifestarse, por el contrario, como una comunicación compasiva . Lo único que se requiere es que permanezcamos atentos y dejemos que las palabras manen de la profundidad de nuestro corazón. Cuando somos sinceros y sólo decimos aquello que puede servir de ayuda, la gente se siente atraída por nosotros. Ser conscientes y honestos aquieta y abre nuestra mente y fomenta la paz y la felicidad de nuestro corazón.

PRÁCTICA SEMANAL

  • Abstenerse de palabras deshonestas: hablar desde el corazón.
    Durante una semana, intentemos no murmurar, ni positiva ni negativamente, y/o no hablar sobre alguien que no se halle presente (es decir, no hablar de terceras personas).

Fuente: ¨Vipassana, el camino para la meditación interior¨, Joseph Goldstein y Jack Kornfield. Editorial Kairós.

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