El Óctuple Sendero. (Parte 1ª)

29 Deer And Dharma Wheel Above Old Zhongba Gompa Tibet At Sunset

-Rueda del dharma rodeada de dos ciervos en Zhongba Gompa, Tíbet-

En ésta primera parte, abordaremos los 4 primeros aspectos del Noble Camino Óctuple (Visión Correcta, Intención Correcta, Palabra Correcta y Acción Correcta) de manos de Denkô Mesa, maestro budista zen español, en su libro ¨Budismo: Historia y Doctrina¨, Volumen I.

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LA VERDAD DEL CAMINO

Existe un camino que nos conduce a un estado de felicidad verdadera, de salud total. La Cuarta Noble Verdad resume las conclusiones de las tres anteriores, señalando los pasos concretos que debemos dar para experimentar éste estado de liberación.

Éste Óctuple Sendero es un camino con ocho brazos, el timón que conducirá nuestro ser en el mundo. Cada brazo incluye a los demás. El Óctuple Sendero marca el camino que nos llevará desde el samsara al nirvana. Parece a simple vista  una especie de programación, pero no hay que quedarse  en las formas sino que debemos ir a lo esencial, llevarlo a la práctica. Partimos de la Tercera Noble Verdad expresada por Buda, ésto es, la certitud de que existe un estado de salud total, exento de sufrimiento.

La comprensión de las tres características de nuestra existencia condicionada nos abren las puertas a la cuarta noble verdad:

  1. Impermanencia.- No hay nada, nada compuesto, que dure eternamente. Todo está compuesto por cosas que se sostienen durante un tiempo y luego desaparecen. Desde la pared de granito, pasando por nuestra temperatura corporal, las emociones, o la propia conciencia, entendida como capacidad de darse cuenta de las cosas (la psicología budista ha distinguido hasta 151 estados de conciencia, diferenciando incluso ocho niveles), es impermanente.
  2. Dukkha.- ¨El mundo está hecho de la materia de los sueños¨, diría Shakespeare. Deseamos seguir siendo, o bien, ser algo más. Cuando satisfacemos algo, queremos más. Vivimos en un estado de carencia, de sed perpetua. Esto es dukkha, un dolor profundo que surge de nuestra insatisfacción permanente.
  3. Anatman.- Ausencia de entidad fija, lo que es lo mismo que decir que somos interdependencia. No hay una realidad que se perpetúa a sí misma. Es la función de la ¨memoria¨ (ver teorías de David Hume al respecto) la que nos engaña una y otra vez. Somos un tejido de interrelaciones. La idea de la linealidad del ¨yo¨ es una ilusión. Pero, ¿por qué nos anclamos en ésto? No hay una respuesta idéntica ni universal. De todas formas, el secreto está en reconocer éste estado y trascenderlo.

El Buda solo pedía un tipo de ¨fe¨ a quienes querían seguir el camino, la fe en sus propias capacidades para experimentar la liberación del sufrimiento. He aquí el camino:

Rueda-Dharma

-Resumen del Noble Óctuple Sendero y sus conexiones-

VISIÓN CORRECTA 

Antes de ir a ningún sitio hay que saber a dónde vamos. Una flecha no puede alcanzar el blanco, por mucha fuerza que tenga el arquero, si no ha sido apuntada (enfocada) correctamente. Si la flecha del espíritu no ha sido apuntada correctamente, aunque el arco sea de calidad y el arquero un consumado experto, jamás podrá alcanzar su meta.

Ya hemos constatado que nuestra visión es errónea y fruto de esa percepción equivocada, sufrimos. Así, es bien importante clarificar el propósito de nuestra vida. No nos pasemos la vida dando palos de ciego, como el de aquella historia del invidente que le dijo a un amigo conocido que le explicase cómo era el sol. A éste no se le ocurrió otra idea mejor que darle un caldero redondo. Así, el ciego después de tocarlo y de darle vueltas en sus manos dijo: ¨¡Ah, ya sé! Es redondo y suena así: pam…pam…¨.

Para el ¨ego¨, es algo bien difícil reconocer su fracaso, su propia percepción ilusoria, su falta de enfoque correcto en éste camino de la vida. Ésta visión debe ser actualizada permanentemente: ¿qué estoy haciendo? ¿cuál es el sentido que le estoy dando a mis actos? […]. La visión correcta se refiere al enfoque de la práctica. No se trata de un punto de vista o pensamiento sobre algo; es comprensión, reconocimiento de que existe el sufrimiento en nuestra vida y el reconocimiento de que existe un camino para trascenderlo. Ésta visión (ver) contrarresta el oscurantismo de nuestra ignorancia. En otras palabras, quien quiera adoptar el camino de la liberación debe ser consciente de la imperfección de su estado de existencia presente y debe tener el sincero deseo de transcenderlo.

INTENCIÓN CORRECTA 

Al comienzo, las limitaciones de la conciencia individual dificultan la comprensión plena del significado de las Cuatro Nobles Verdades (de otro modo, la liberación sería alcanzada de inmediato y el resto de los pasos serían innecesarios). El sufrimiento y su causa inmediata son tan evidentes en cada fase de la vida que bastan para convencer a un hombre pensante de la razón y de la aceptabilidad de las afirmaciones del Buda. ésta constatación, automáticamente, estimula la voluntad del hombre y le confiere una cierta dirección, despertando entonces en él la intención justa en conformidad con el objetivo de la liberación.

Este segundo paso del Óctuple Camino debe de ser entendido como la materialización de la visión en la vida cotidiana. Saber cuál es el camino es imprescindible, pero ésto por sí solo no basta. Resolución correcta. No basta con saber qué tenemos que hacer, es necesario hacerlo. ¿De qué nos sirve tener las cosas claras y luego no hacerlas? No carguemos a los demás con la responsabilidad de asumir nuestra propia existencia.[…]

Hay muchos/as que sufren la enfermedad de la falta de voluntad, de determinación. Así la voluntad sólo puede ser generada por el propio practicante. Necesitamos integridad, la cooperación de nuestro psiquismo, fe en nuestras propias fuerzas. Este es un recorrido para héroes, no una excursión de fin de semana. Se requiere la totalidad de nosotros mismos.

La forma más elevada de motivación en el Budismo, expresada en terminología zen, […] ¨dar libre curso al anhelo de felicidad hasta su consumación última y total¨. Éste estado de realización incluye a todos los seres, no sólo al propio ego. No se trata de buscar la felicidad para uno mismo, sino la felicidad universal. Por lo tanto, la intención correcta no es un requisito moral, basado en concepciones convencionales sobre lo que está bien o que está mal; es un requisito pragmático.

PALABRA CORRECTA 

Es la expresión verbal de la intención. Todos sabemos que no basta con querer a alguien; hay que decirlo, expresarlo. Éste tercer brazo del sendero consiste en traer la intención y la visión y verbalizarla. Esto es lo que hizo el Buda. Incluso en las tradiciones chamánicas podemos ver cómo ser usa el don de la palabra, cómo generan la vibración sonora con una clara intención sanadora. He aquí el verdadero propósito de las ceremonias. Sin embargo, solemos usar la palabra como pasatiempo, para llamar la atención de los otros, y la palabra ¨es un don sagrado¨. También la usamos para alimentar el ego. […]

La palabra correcta y verdadera crea orden y claridad en la mente. Debemos tener cuidado con su poder creador y no crear más ilusiones de las que ya generamos. Así, podemos leer textualmente en el Anguttara-Nikaya:

¨Dice la verdad, es sincero, veraz, fidedigno…no miente a sabiendas, ni en beneficio propio, ni en beneficio ajeno por nada en el mundo. Lo que escucha aquí no lo repite allí, por no causar discordia…de éste modo, trata de unir a los que están divididos y fomenta la unión de quienes están ya unidos. Le complace la concordia, se deleita y disfruta con la concordia y fomenta la concordia con sus palabras. Evita y se abstiene de decir groserías. Sólo dice palabras suaves, amables al oído, afables y cordiales. Sus palabras son corteses, amistosas y agradables para todos. También evita y se abstiene de las charlas frívolas. Habla en el momento oportuno, se ajusta a los hechos, su conversación es provechosa, habla del dharma y de la disciplina; sus palabras son como un tesoro, son pronunciadas en el momento oportuno, razonables, moderadas y perspicuas. Éste es el recto hablar¨.

ACCIÓN CORRECTA

Expresión corporal justa. Tiene que ver con nuestra manera de usar el cuerpo. Detrás de los hábitos y comportamientos nocivos se halla una mala percepción de los individuos ante la realidad, una mala adaptación al medio. La práctica nos lleva a darnos cuenta de nuestros comportamientos erróneos, de los programas automáticos que ponemos en marcha a cada instante, cada día. Vamos por la vida como verdaderos autómatas, vagando en el sámsara de aquí para allá.

La escuela conductista en Occidente sigue vigente hoy en día, nos enseña a mejor actuar en el mundo, a mejorar nuestras acciones, pero se olvida de la correcta visión. Por encima de los conceptos, todos sabemos lo que es hacer el bien y hacer el mal, pero muchas veces ésta realidad universal nos resulta ilógicamente admisible.

Son las acciones las que dejan huella más profunda en nuestro inconsciente. La mente está operando en el nivel más denso y concentrado de todos. Los hábitos físicos son muy difíciles de quitar porque están bien anclados en nuestras programaciones mentales. La acción correcta está acorde con el propósito del camino: hacer el bien.

Por otro lado, la recta acción se define más concretamente dentro del Budismo como la abstención de matar, de robar y de mantener una conducta sexual ilícita. Veamos éstos aspectos con mayor detalle:

No matar. Entendido como abstenerse de cualquier intento de destrucción intencionada a cualquier ser vivo, ni siquiera de herir o torturarlo. El origen de ésto surge del ¨odio¨, de la frustración al no conseguir algo. Odiamos porque nos sentimos ¨carentes de cosas¨, fundamentalmente de aceptación (de lo que somos) y de amor. Todos tenemos el impulso de la muerte (tanathos) y de las profundidades de nuestro ser.

No robar. No tomar lo que no nos ha sido dado, sobre todo robamos tiempo y energía de los demás, ¿Cómo?: básicamente acaparando su atención constantemente. Esas tendencias ¨vampiresas¨son negativas. Es importante generar ¨tiempos comunes¨y generar la propia energía para luego compartirla. Así, respondamos sinceramente: ¿cuándo estamos disponibles para darnos y recibir?

Mantener una conducta sexual propia y justa. Aquí se trata de cuidar la fuerza básica que nos distingue en hombres y mujeres [Nota de la que suscribe: incluyendo no sólo géneros, sino todas las identidades sexuales]. Ésta fuente debe fluir.[…] Debemos tender a la ¨estabilidad¨ de nuestras relaciones, no por una cuestión ética sino energética.*

*Nota de la autora del blog: El mantener una conducta sexual propia y justa se refiere además en no participar en nada que sea física o mentalmente dañino para otra persona o para ti mismo, no tener sexo con personas muy jóvenes u obligando a cualquiera.

Fuente: ¨Budismo: Historia y Doctrina. Los Orígenes del Budismo¨, Volumen 1º de 3., Edición al cuidado de Denkô Mesa, Miraguano Ediciones, 2013.

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